lunes, 16 de agosto de 2010

Reflexiones en Elective Course

Magnifica experiencia esta.

Me decepcionó tanto el inicio del curso. Por unos contenidos tan poco novedosos y por unos enfoques tan aburridos. A lo que se añadió una gente con la que no me sentía a gusto, élite intelectual y ambiciosos futuros científicos, que no hacen gran esfuerzo por tener una conversación banal, por rellenar los silencios del desayuno o la comida y crear un clima agradable y de acogida al grupo. Esto sumado y espolvoreada con dilemas existenciales desintegró mi motivación y el segundo día estaba buscando como irme de aquí. Pero obviamente no lo hice, no hay que abandonar nunca. Así que decidí, sin esperar nada, simplemente tener paciencia y ver pasar los días.

Y claro, de todo se aprende, toda experiencia enseña. Y si es una experiencia que compartes con estudiantes de distintas lenguas, culturas, religiones, cocinándose en una misma circunstancia temporo-espacial, siempre saldrá algún zumo.

Esta noche me he ido a cenar con tres compañeros (a las 18:30, que poquísima hambre) y hemos acabado en un restaurante ucraniano solitario, hablando durante horas sobre sueños, aspiraciones, planes de futuro, con la impunidad que da el hablar con desconocidos.

Yo, pobre españolita de vida despreocupada, con gran suerte en la vida y cuyo hobby favorito es soñar y llenarme la cabeza de pájaros casi entro en colapso durante la conversación. He tenido hasta una subida de tensión, porque os confieso que tengo la habilidad de calcularme mi propia TA (no valen sonrisas!) así que hoy habré alcanzado los 180mmHg de sistólica.

Este muchacho holandés compañero mío (Jermaine) nos ha relatado de una manera muy sencilla, con la sinceridad hablándonos desde sus adentros, que lo más importante para él es STATUS. El quiere llegar muy lejos, ser el mejor, el mejor del mundo. Ante mis esfuerzos por entenderlo me ha explicado que quiere ser admirado (looked up at), que la gente lo respete (lo idolatren añadiría yo), ejercer su influencia y claro, como no podía faltar, meterse en algo de política donde pueda ejercer poder e influir en la vida de las personas. Citación literal. (2mm Hg más)

Por supuesto Jermaine es una persona inteligente y consecuente. No tiene ningún interés en vida social, vida familiar, autorrealización espiritual…Está totalmente dispuesto a renunciar a su esfera afectiva (+3mmHg. Me encuentro regular). Y para triunfar tiene una estrategia. Defiende que en la vida no vale con trabajar duro, hay que ser listo, saber escalar, saber moverte y hay que pisar antes de que te pisen y dar una imagen. No hay que ser inteligente, hay que demostrarlo (o parecerlo).

Uff, tremendamente abrumador.

De hecho no he podido hablar durante la vuelta a casa.

Y he estado pensando…definitivamente no quiero esa vida, no me llena ese proyecto vital. Pero, ¿tengo un plan alternativo claro y definido? ¿Es necesario? ¿Puede aportar felicidad una esfera de tu personalidad tan desarrollada y las otras desiertas? ¿Somos constitucionalmente distintas las personas? Quizá hay personas cuya labor sea hacer avanzar el mundo y otras que se ocupen de mantenerlo, de sujetarlo.

¿Sabéis que queréis construir con vuestra vida? ¿y a lo que vais a renunciar a cambio? ¿Cambiaremos objetivos con los años?....

Preguntas, preguntas, preguntas.

Yo por mi parte me contento (por ahora) con vivirla y explorarla

1 comentario:

  1. Leí tu texto al segundo de publicarlo. Y no he contestado antes por falta de valor. Me aturdiste, y re-leyéndolo ahora me vuelves a agitar.
    Discrepo con la posibilidad de que el mundo ande porque hay quien le sopla y quien amolda la panzita de las velas en la mejor dirección.
    Ayer leí: "¿seremos capaces de aprender la humildad y la paciencia? Yo soy el mundo, pero muy chiquito. El tiempo de un hombre no es el tiempo de la historia, aunque a uno, hay que reconocer, le gustaría" E.G.

    Cada uno de nosotros reproducimos el mundo a cada insipiración y nos escupimos hacia fuera cada vez que lo rozamos.

    Me Revuelve la idea de si debo confeccionar un proyecto o no, es decir, si lo único SMART que podemos programar es el segundo anterior a la decisión que ocupará el segundo siguiente. Pero ya está. Si lo único trazable son los puntos cardinales: concepto de felicidad, de compromiso u algún otro abstracto de los que a veces permiten, y legitiman, la cohesión celular.
    ¿Cambiaremos de proyectos? Ya lo hemos hecho. Y volveremos a hacerlo. No creo que construyamos en latitud, sino en expansión y en infiltración.
    Y librémonos de la establidad.

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