sábado, 25 de febrero de 2012

Llegar aquí fue la traducción de "zas, en toda la boca"

Como ya no me da tiempo a salir de fiesta, aprovecho

El viaje se había hecho demasiado corto y yo seguía adormilado cuando me recogieron... No me había dado tiempo a darme cuenta que estaba completamente solo a 12 millones de metros de mi casa. Había pensado muchas veces en cómo sería llegar, en qué aspecto tendría. No me había dado en ningún caso una respuesta real.

Avanzábamos con el coche y todo desprendía una sensación que no paraba de atizarme. Todo aparentaba normal, pero no había nada que se acercase a mis referencias vitales hasta ahora. Esto no se parecía a nada. Y los 12000km, aunque inconscientemente, se iban haciendo presentes. Todavía no soy capaz de describir lo que sentía. Era una sensación incómoda, una agorafobia circunstancial, un "¿y cómo coño se sale de aquí?" sentimental.

Viajamos harto rato. Sabía que iba a vivir lejos (unos 20km al centro, lo había buscado guguel), pero no lo tenía interiorizado. Mientras lo asumía, avanzaba por un mar de casitas ambos lados, cada una diferente y cada cual más vieja, todas con aspecto de haber sido construidas por la propia familia. Y lo demás... todo gris. Todo roto y descuidado, en mitad de ninguna parte. Mientras, pasamos por lugares que en Granada se creerían abandonados, en los que la gente estaba comprando (¿quién compra ahí?). La gente anda por aceras de tierra y hormigon destrozado, parece que cómo siempre. "Por esta avenida no podemos ir durante el invierno. Cuando llueve solo pasan las micros y los camiones". No en serio, ¿cómo he llegado aquí? ¿y qué punto del mapa(mundi) es aquí?

Y así llegué a mi hogar temporal. Una casita roja, pequeña, con su jardincito... De esas a las que ya se le notan los años. No soy totalmente consciente de lo que ocurre. Me saludan dos mujeres, un hombre, un chico. Me llevan a que me huelan los perros. Después solo acierto a encerrarme en mi cuarto, dar vueltas en el metro cuadrado disponible, y mirar mi mapa con nerviosismo, ¿dónde coño estoy?


Solo les hizo falta una tarde. No hicieron nada especial, aunque ahora con perspectiva puedo decir que lo fue todo: Comimos la familia entera y hablamos, mi persona de contacto me llevó por la ciudad, su madre calculó cuál era mi estrella y prepararó mi carta astral, me ofrecieron un nuevo lugar para quedarme si no estaba cómodo (joder, cómo se me tenía que notar)... Aunque ya daba igual. Les hizo falta solo una tarde para convertirse en la única referencia que necesitaba en el mapa.


viernes, 24 de febrero de 2012

comparaciones odiosas, Re-inauguro.

Tras ver en el Museo de la Memoria de Chile, llego a la conclusión de que la búsqueda de la verdad histórica es patrimonio exclusivo del resto del mundo. Y yo, con tristeza, me quedo rumiando la fase de la entrada "para nunca más vivirlo, nunca más negarlo"